La reserva Madre Verde
Durante más de cincuenta años las tierras al oeste del Valle Central de Costa Rica, fueron deforestadas para el desarrollo de la agricultura del tabaco, el café o la ganadería, principalmente lechera. Esto mismo ocurrió con la finca donde hoy se encuentra ubicada la Reserva Madre Verde.
Es un espacio de 40 hectáreas, que estaba dedicado a la ganadería lechera, con algunas áreas de plantas ornamentales y siembras de café. En el año 2000 cuando se compró la finca se había abandonado en su mayoría y los pastos alcanzaban hasta dos metros de altura, creando charrales desérticos sin vida.
Todo esto era apenas un esbozo de lo que sucedía en el área del Corredor Biológico, principalmente en la sección de Palmares, donde menos del 1% del territorio es de bosque primario y es todo el remanente de bosque premontano húmedo que una vez existió. Todo se redujo a cafetales y algunos pastizales, que conforman un reducido espacio para la vida natural.
La preocupación por el abastecimiento del agua, del aire puro, del bosque, se hizo patente en un grupo de personas concientes de esta problemática y ante la amenaza de que la finca donde estaba el poco espacio boscoso se iba a vender para un asentamiento campesino, dividido en parcelas, aceleró la iniciativa de crear una organización que por fin se hizo realidad a inicios del año 2000, como una premonición de una nueva era y de un nuevo siglo.
Se empezó una campaña para pagar los 60 millones de colones - costo el terreno incluyendo los intereses - y más de 500 palmareños comprometidos con la causa, donaron ¢50.000.oo para pagar esta compra. Igual sucedió con las organizaciones y las cooperativas fueron las primeras en donar recursos para este fin junto a un aporte muy significativo de ¢37.000.000.oo, realizado por la Asociación Cívica Palmareña. Así se terminó de pagar la propiedad, donde se ubica la Reserva Madre Verde.
Hoy solo algunas empresas, personas y organizaciones ofrecen sus aportes mensuales, con lo que a penas se puede dar mantenimiento de esta reserva.
Todo el trabajo se realiza de forma voluntaria, a excepción de un peón y un delegado ejecutivo a medio tiempo, económicamente remunerados.
Contamos con...
- Dos casas antiguas que esperamos restaurar, el viejo corral de la finca lechera donde atendemos a los visitantes
- Un Centro de Educación Ambiental recién construido con un área de 100 m²
- Se han diseñado y se mantienen tres senderos de diferente categoría con cerca de 3 kilómetros de recorrido en total
- Se está proyectando la creación de un sendero cooperativo para el trabajo de educación ambiental y desarrollar valores cooperativos
- Atendemos a grupos de visitantes, voluntarios nacionales e internacionales
- Realizamos festejos relacionados con el medio ambiente
- Atención de escuelas y grupos de estudiantes universitarios extranjeros
- Se realizan alrededor de cuatro investigaciones al año sobre la flora y la fauna o el medio ambiente en coordinación con las universidades públicas
- Funcionan dos comisiones permanentes de la Fundación
- Se gestionan fondos para implementar proyectos en la Reserva
- En octubre de cada año se realiza el mes ecológico, con participación de la juventud, el MINAE, el MEP, la empresa privada y la Iglesia Católica en honor a San Francisco de Asís
- Un parque para la recreación con facilidades para que las familias disfruten de la paz y tranquilidad del lugar
- Reforestación de las partes de potrero de la finca
- Proyectos de limpieza de ríos y quebradas en la comunidad
- Exposiciones de fotografías
- Visitas a los centros educativos de la Región, para la promoción de valores ambientales y la creación de clubes ecológicos Madre Verde
- Construcción de una cocina y un comedor para visitantes y eventos especiales
- Dos parqueos para vehículos livianos
En proceso...
- Cuatro miradores construidos en bambú, con el diseño de estudiantes de arquitectura de la UCR
- Instalación de un vivero forestal, ornamental y medicinal con el apoyo del MAG, Casa Lázaro y COOPEPALMARES
- Construcción de un albergue para mantener personal voluntario, investigadores, pasantes y para ecoturismo
- Rotulación de los diferentes espacios en la Reserva Madre Verde
- Instalación de un centro de documentación e información sobre el ambiente
- Conformación de un espacio para el aprendizaje y la formación de valores ambientales en los estudiantes
- Desarrollo de campamentos para estimular el conocimiento de la naturaleza en niños, niñas y jóvenes
- Convenios con Universidades e Institutos internacionales para la investigación y el aprendizaje por medio de cursos de autosostenibilidad, desarrollo sostenible, cambio de uso del suelo, flora, fauna, ambiente, promoción y desarrollo comunal en armonía con el ambiente
- Promoción de la compra de tierras para la conservación, reforestación, protección de mantos acuíferos y el desarrollo de la biodiversidad
El Corredor Biológico Montes del Aguacate
El Territorio de Costa Rica mantiene alrededor de un 25% de tierras protegidas para el desarrollo ambiental por medio de parques nacionales, áreas de conservación, reservas ecológicas y privadas, áreas protegidas o corredores biológicos.
Se pretende que todo el territorio esté conectado a través de los corredores biológicos para el desarrollo y tránsito de la biodiversdidad.
En nuestro caso, el Corredor Biológico Montes del Aguacate está conectando la Cordillera de Guanacaste y Central con la zona de la costa del Pacífico Central del país.
El Corredor Biológico se define como "… la porción de terreno de dominio público o privado, cuya función principal es interconectar áreas silvestres protegidas para posibilitar tanto la migración como la dispersión de especies de flora y fauna silvestres y de esta forma asegurar la conservación de las mismas"
El Corredor Biológico Montes del Aguacate tiene una extensión de 706.5 km². Se caracteriza por su riqueza hídrica, con innumerables nacientes que suministran agua potable a comunidades de más de ocho cantones del área. En esta zona de protección nacen ríos como Grande de San Ramón, La Paz, San Lorenzo, La Balsa, Jesús María, Barranca, Turrubares y otros. Se presenta una gran variedad climática debido a la existencia de varios pisos altitudinales como bosque muy húmedo, Premontano, Bosque Pluvial Premontano, Bosque Húmedo Tropical, Bosque muy Húmedo Montano Bajo.
Entre la fauna y la flora se encuentran gran variedad de especies como tepezcuintles, tejones, martillas, ardillas, armadillos, coyotes, zorros, pizotes, perezosos, mapachín, tigrillos, aves de más de cien especies, que conviven junto con una gran biodiversidad de flora, insectos, anfibios y reptiles. Cada año visitan la zona una gran cantidad de aves migratorias.
El área donde se ubica el Corredor Biológico es de gran desarrollo agrícola, principalmente con cultivos permanentes de café o las plantas ornamentales como la caña de india. Esto ha creado una gran deforestación en tierras que no son aptas para la agricultura, con una gran pendiente y en consecuencia se produce una gran erosión. Es en estos lugares donde se ubican los programas de investigación para determinar opciones de producción diferentes que permitan un desarrollo sostenible y acorde con el ambiente. Muchos de esos sitios como los de recarga acuífera será necesario identificarlos y comprarlos para la regeneración de la cobertura boscosa y la producción de agua.
Un serio problema se da por ser un área dentro del Valle Central, muy poblada, con grandes facilidades de transporte y de servicios públicos y con una gran demanda de compras de tierras, por su escenografía, lo que encarece considerablemente las propiedades.
Consideramos a largo plazo, diez años o más, tener a pequeños propietarios desarrollando actividades agroecológicas como siembras de café arbolado, alternativas de producción sostenibles y armoniosas con el ambiente, un cambio de uso del suelo con proyectos de cabras, ovejas o ganado semiestabulado, renovación de prácticas de conservación de cuencas hidrográficas, utilización de abonos orgánicos y pequeñas empresas ecoturísticas. Incentivar la investigación de apoyo a los propietarios para una producción y un cambio de cultura sostenible y ecológicamente productiva, asumiendo el pago de servicios ambientales.